La capital histórica del Alto Guadiato

         A su importante entidad geográfica se une su destacada relevancia en el contexto histórico de la Sierra de Córdoba y su indiscutible papel polarizador e integrador del espacio comarcal de la Cuenca del Guadiato hasta bien entrado el siglo XIX. Antes de que esta zona quedara polarizada en torno a una cabecera populosa e indiscutible como Peñarroya-Pueblonuevo, originariamente y desde finales del Medioevo apareció vertebrada en torno a Fuente Obejuna, que durante siglos se constituyó en la población más relevante de la Sierra antes de que localidades como Pozoblanco, con la implantación de industrias textiles y pecuarias, o Peñarroya-Pueblonuevo, con el Aboom de las minas de carbón, se pusieran a la cabeza de la economía de la Sierra de Córdoba.

        A finales del siglo XIV, Fuente Obejuna fue ya, como señala Nieto Cumplido, A el más calificado centro lanero del reino de Córdoba, por encontrarse en un punto estratégico que controlaba uno de los accesos más importantes del ganado castellano hacia tierras de Córdoba a través de las cañadas de la Mesta. Aquí se fijaban los precios de la lana que se enviaba a la capital desde la Sierra de Córdoba, y en este mismo municipio se daban siempre una de las más altas cifras en la renta del menudo, lo cual fue un claro indicio de su gran riqueza ganadera. Fuente Obejuna contó ya en el siglo XV con un alcalde de dehesas y probablemente existiera también una mesta local en la villa.

        Durante la época moderna, en medio de una sociedad rural fuertemente polarizada y de exclusiva inspiración agropastoril, Fuente Obejuna se convirtió en la población principal de la comarca albergando un importante núcleo de ricos hidalgos con fuertes intereses en toda la comarca. En el siglo XIX, sin embargo, la Revolución minera trastornó el viejo Estatus comarcal en favor de poblaciones como Peñarroya y Bélmez, que recibieron un mayor flujo de población inmigrante y un impulso económico más apreciable, caracterizándose además estos núcleos desde entonces por tener un cuadro social más igualitario. Aún así, tras la aprobación de la Ley de 1837 que implantó las demarcaciones judiciales, Fuente Obejuna se erigió en cabecera de partido judicial, manteniendo aún durante buena parte del siglo XIX su supremacía en la comarca.

        Durante la primera mitad del siglo XX, las grandes casas solariegas de Fuente Obejuna asistieron a una crisis cada vez más agudizada que les hizo perder importancia en el ámbito socioeconómico comarcal y todo ello como consecuencia de diversos factores entre los que destacó la irrupción de la minería, la desintegración de los mayorazgos, la desaparición progresiva de la autarquía económica con la competencia de los productos foráneos y los nuevos condicionamientos sociales. Por entonces, Fuente Obejuna empezó a replegarse sobre sí misma languideciendo lentamente hasta la actualidad.